Por un día aparque la moto y salí de socorrista, puro y duro. De vez en cuando esta bien cambiar la rutina, yo la verdad que lo agradezco. Ves pasear y bañarse a la gente y no un montón de hormiguitas de un lado a otro como se ve desde la moto. Me toca una torre cercana a tan famoso balneario 6. Al lado, un grupo de alemanes borrachos, tienden una hilera de cervezas vacías escampadas por la playa. Es lo más lamentable del arenal de Mallorca. Al rato pasa un policía y les obliga a recogerlo. Esta muy bien que les obligue, pero esto en su país, hubiese sido una multa y de las gordas. Y aquí casi se lo tenemos que pedir por favor.
El día pasa sin novedad. Las cinco y hora de recoger. Cuando viene el vehículo, de camino al puesto de primeros auxilios nos para la policía. Otro alemán borracho, se ha tirado de dos metros, de cabeza, a una piscina de 50 cm en el Mega Park. Le ponemos un collarín, el chico tiene un fuerte golpe en la cabeza y hematomas en la espalda. Llega nuestra ambulancia, lo ponemos en la camilla con la cuchara de palas y según nos dicen, una UVI esta de camino. El chaval aparte de lo mamao que iba y la ostia, estaba consciente pero aún así querían asegurarse. Al final nos llaman la UVI a tenido que ir a otra urgencia y que lo traslademos nosotros. El chico, al ver ya por fin la gravedad del accidente, se hecha a llorar de camino al hospital como una magdalena. Y es que sinceramente, debe ser muy triste viajar a otro país a pasarlo bien y por desfasarse acabar tus vacaciones en un hospital.
Al final, el chico a rayos y nosotros de camino al puesto con una hora de retraso (Ley de Murphy, todo pasa o cuando estas comiendo o al final cuando te vas a casa). Como echaba de menos ir en ambulancia y estas cosas.
